lunes, 27 de febrero de 2012

Hola Amiga Hipocresía...


Son la 1:05 de la tarde en mi pueblo, mi querido pueblo donde la gente casi no es chismosa… pues bien, hace un sol abrasador, ya empieza a sentirse el aroma del verano. Voy del brazo de mi mejor amigo, como siempre riéndonos de cualquier estupidez, estamos en un centro comercial, el preferido por la mayoría para ir a tomar algo y refrescarse un poco de ese incómodo calor.

Nos sentamos en una banca al final de la plaza mientras saboreamos unas granitas de fruta que recién compró mi amigo.

Como siempre ando mi pelo suelto y despeinado, mi amigo me queda viendo como si le estorbase mi pobre cabello y me dice: “que charral, peinate”, poco me importan sus palabras burlistas pero un tanto sofocada por la temperatura de sus comentarios, me agarro el pelo con una cola.

Platicando sabe Dios que cosa, mi fregada miopía alcanza ver a una muchacha, de mi edad, nunca fue mi amiga, pero la conozco de años, fuimos a la misma escuela, nos graduamos en el mismo colegio, tiene el cabello rizado, piel oscura, de baja estatura, pero tiene una leve elegancia al vestirse y hablar, no es fea, tampoco es bonita, no la odio, pero haciendo honor a mi franqueza diré que más de una vez hice el intento de llevarme bien con ella. Misión Imposible IV.

En fin, la diviso, no le doy importancia y no le digo a mi amigo porque la plática está más interesante, pero como es de esperar, mi acompañante pareciera que tiene ojos atrás y cuando menos acuerdo le está haciendo señas para que se vaya donde estamos nosotros, ella me mira y en su cara se dibuja una sonrisa torcida, yo finjo ver a otra persona, mi amigo le insiste y la llama por su nombre, ella un tanto comprometida se dirige hacia nosotros, yo pellizco a mi amigo, él me dice sonriendo “comportate” yo sonrío también y lo pellizco otra vez pero más fuerte.

-Hola, ¿cómo estas? – Me dice después que intercambiamos un beso en la mejilla.
-Bien! Tiempos sin verte. – le contesto con mi sonrisa forzada.
-Estás más delgada.- Miente.
- Y vos qué guapa estás.- miento también.

Y luego sin más farsas que decir apartamos la mirada y ella se pone a platicar con mi amigo, que también es amigo de ella, mientras yo finjo que alguien me manda mensajes a mi celular. Me siento incómoda. La miro de la cabeza a los pies. La observo como habla. No me gusta como se ríe. No me gusta saber que no nos caemos bien. Me acuerdo de la escuela, del colegio, siempre se creyó la sabelotodo. Y lo peor del caso, le gustaba el mismo chavo que a mí. Dios, no la soporto, pensaba. Mientras me volvía a sumergir en mi teléfono.

Por fin se va, y nos despedimos de beso pero ninguna hace sonar los labios, fue tan chistoso como fatigoso. Se dio la vuelta, mi amigo me queda viendo con la sonrisa más burlona que tiene y yo le advierto: cerra el pico. Se ríe de mí. Ambos nos reímos.

Soy una hipócrita, le dije. ¿Qué pasaría si las personas dijeran lo que piensan de los demás, aunque no sea nada agradable? Qué reacción hubiese tomado ella si en vez de saludarla le pongo cara de perro y le digo: a mi ni me hables, nunca te he caído bien, me criticas con tus amigas, alguna vez me habrás dicho “zorra” porque el tonto aquel del colegio se besaba conmigo y no con vos, no me gusta tu pelo, no me gusta que seas mentirosa, odio decirte que no te odio y odio más decirte que no puedo hacerlo, simplemente no me caes bien, tengo calor, mi granita se derrite y no te quiero saludar; me siento una perra por decirte esto pero es la verdad.

Me imagino su reacción. Pero si ella también quisiera decirme en la cara lo que piensa de mí, dudo mucho que sean cosas bonitas y estaría en todo su derecho de hacerlo.

Soy temperamental gracias a mi madre, soy muy expresiva gracias a mi padre y soy sincera gracias a Dios. Pero eso no significa que tenga la licencia y la libertad para hacer sentir mal a alguien con mis palabras, prefiero pecar de hipócrita y no de cínica.

Hay personas en la vida que no tienen que hacer mucho para caer en la punta del hígado a los demás. Si es verdad, ella no me agrada, también es cierto que no me ha hecho ningún daño, ni tengo razones para odiarla, y no ganaría nada en hacerlo. Por eso ahorrarme varios insultos que en realidad están fuera de lugar no significa tanto ser hipócrita sino también ser prudente, mostrar clase y educación aunque mucho me cueste…

Pero volviendo a mi amigo, me encantó su respuesta: no es gran pecado ser hipócrita, pero como todo en la vida, hay ciertos niveles. Hay gente que realmente se pasa, primero te ven, te saludan, te abrazan, te halagan, se dan la vuelta, se ríen, comentan, envenenan con chismes e inventos, luego te vuelven a ver y el ciclo se repite.

Y he caído en la reflexión que para tener equilibrio y paz en la vida se debe ser prudente, hay que educar la lengua y domar los pensamientos negativos sobre alguien. Es de humanos sentir apatía por algo o alguien pero es de sabios aprender a aceptar las cosas como son y no como queremos que sean.

No creo que algún día ella y yo lleguemos a ser amigas, creo es cuestión de compatibilidad. Pero tampoco será justo decirle al mundo que es una mala persona e inventar cualquier estupidez sobre ella.

Cuando la vuelva a ver, no le voy a sonreír sin ganas, ni la voy a balear a morir con mis ojos. Simplemente la voy a saludar, no le voy a decir mentiras sobre su ropa o si está fea o bonita. Solo la voy a saludar. ¿Qué si soy hipócrita? No sé. Pero mantendré el nivel de mi hipocresía al mínimo, y elevaré el de la prudencia.

Saludos, sé que vas a leer esto. 

domingo, 19 de febrero de 2012

Me gusta...


Me gustan los domingos por la tarde en mi casa, me gusta ver mi cuarto desordenado y que aun así se vea bien (aunque mi madre piense lo contrario), me gusta el olor de mi pelo recién lavado.

Me gusta comer tapado olanchano y fresco de tamarindo con poco hielo, me gusta ver a mis amigos, que cada vez son menos, me gusta pelear cuando estoy aburrida pero prefiero amar y hacer reír a los que están jodidos (ojalá alguien hiciera lo mismo por mí).

Me gusta disfrutar el paisaje de un atardecer aunque me digan cursi o ridícula, también me encanta como se ven los cerros en la noche cuando se incendian en el verano, aunque me digan sádica.

Me gusta hacer lo que quiero, lo que me gusta, aunque después me arrepienta, hago lo que siento en ese momento, digo lo que pienso aunque lastime, me gusta más que he aprendido a escuchar y a no juzgar más de la cuenta.

Me gusta ser vanidosa y ser desaliñada con la misma intensidad. Me gusta cuando me piropea alguien guapo y elegante y no un albañil o busero. Me gusta sentirme libre cuando no quiero hacer nada, ni siquiera bañarme o salir de la cama hasta al medio día.

Me gusta leer a autores inteligentes aunque después me diga a mi misma con envida: mierda, qué imaginación de jodido/a. Me gusta escribir mis secretos para no olvidarlos ni deformarlos con el tiempo.

Me gusta sentir este vacío y esta soledad que hoy tengo para saborear y darle matices a mi dolor para poder crear y describir lo que a muchos les cuesta expresar.

Me gusta saber que él me extraña y que se refugia en su orgullo mediocre, me gusta que hable mal de mí con sus amigos cuando está borracho y después en su cama, mire mis fotos, piense en mis besos e intente llamarme. Me gusta colgarle el teléfono, me gusta ignorarlo y hacerlo sufrir, aunque después cago mi orgullo y sea yo quien lo llame.

 Me gusta hacer lo que deseo y no sentirme culpable.

Me gusta el café que me estoy tomando ahorita y el rostro del niño que estoy viendo en los brazos de su madre, me gusta ver a mi familia feliz aunque sea por un rato. Me gusta saber que todo tiene un fin.

Me gustan mis piernas y me gusta enseñarlas, me gusta mi pelo despeinado, me gusta como se ve mi cuerpo desnudo. Me gusta besar y que me besen con ganas, me gusta sentirme amada.

Me gusta sentirme mal de vez en cuando, me gusta el sabor de la aflicción compartida. Me gusta el Karma porque ya me ha sacado varias facturas y las sigo pagando. Me gusta el perdón pero no el olvido.

Me gustan las cervezas aunque mi madre no lo sepa, me gustan las fotos, los hombres, los perfumes y los libros.

Me gusta saber que tengo un buen amigo, me gusta saber que puede ser buena amiga.

Me gusta reírme cuando alguien se tropieza, me gusta cuando no niegan que se tiraron un pedo y no piden perdón por ello.

Me gusta escuchar una canción y acordarme de ese preciso momento en que fui muy feliz, me gusta remover el pasado.

Me gusta tener amigos y amigas gays pues aprendo mucho de ellos.

Me gustan los discursos de Hugo Chávez aunque sean solo palabras, me gusta en secreto Barak Obama, me gusta ver Keeping Up with the Kardashians aunque critique la televisión chatarra. Me gustan las buenas películas.

Me gusta comer...


Me gusta ser joven, me gusta esta vida, me gusta vivirla, por Dios que es verdad, por muy perra que sea a veces es una dulzura también.

Me gusta ver mi cara en el espejo después de llorar, se ve mucho mejor que cuando rio demasiado, a demás las lágrimas limpian el rostro y las carcajadas lo arrugan. Prefiero llorar.

Hoy me gusta todo aunque esté descontenta e infeliz. Me gusta saber que a pesar que hoy son días grises no pierdo mi fea sonrisa, no pierdo mi idolatría hacia el dios del amor ni la fe en mi misma, hoy me gusta sentirme orgullosa de mi misma aunque a veces me deteste con sincero odio, hoy me encanta la idea de vivir en este mundo aunque digan mis primos los mayas que pronto se acaba.

Hasta siempre.

lunes, 13 de febrero de 2012

Será Eterno Mientras Nos Duré, Corazón…



Y llegó el 14 de febrero. Confieso y no por ser aguafiestas que se me hace la forma más tonta de gastar dinero a lo pendejo comprando aquellos cuantiosos regalos y enormes arreglos florales que duran dos días, aunque pensándolo bien, no habría fuerza en este mundo que me hiciera rechazar un regalo así, es solo que los considero realmente innecesarios, los detalles, los pequeños detalles, como dice la canción, son los importantes, y lo mejor del caso: no tiene que ser 14 de febrero para hacerlos. 

Me da ternura la gente que cree en San Valentín, digo ‘ternura’ (y sin sarcasmo) porque se escucha más bonito que ‘lástima’… pensarán quizás que estoy amargada o molesta con el mundo, pero no es así, la amargura dejémosla a los limones, pero sean comprensivos con mi persona, sería hipócrita si les digo que desmayo de la emoción con estas fechas y que hago el mismo show que hacen algunas ridículas cuando el bruto del novio gastó sus ahorros de la mesada en comprarle el peluche más grande de la tienda.

Y como hoy ando de buenas y como celebro que he tenido vida suficiente para amar, quiero contarles una historia que me contó alguien por ahí… les advierto que no estoy despotricando en contra de cupido, solo trato de usar mis lamentos con algo de buen humor, ojo que cualquier parecido con mi realidad es pura coincidencia…

Parte 1 El cuento soñado...

Él la conoce sin querer, le gusta pero no está seguro si la atracción es mutua. Que cabrón es el destino, se la encontró otra vez, esta vez más simpática y coqueta, le pide su número, la invita a salir, ella acepta, él sabe lo que quiere, ella ni se imagina lo que él quiere, él la besa, ella lo sigue besando y el cazador terminó casado.

A partir de esa noche, no pueden dejar de escribirse todo el día y hablarse en las noches, ella le cuenta las tragedias de su día en la universidad, él trata de parecer importante en las pláticas, ella pone las fotos más sensuales en Facebook para impactarlo, él la piropea y le dice ‘qué mujer más bella’ todo el tiempo, ella finge que le cree, los dos están locos, ella enseña los mensajes románticos de él a las amigas, él enseña las fotos sexys de ella a los amigos. Y el mundo es feliz hasta el momento.

Los dos se buscan, por magia o por calentura siempre están juntos, un buen día, él no resiste la idea que otros la persigan, ella odia que coquetee con cualquier ‘zorra’, él dice: quiero que seas solo mía, para toda la vida, ella cree lo primero y se ríe con lo segundo pero dice que si, se abrazan, se comen a besos,  ‘mientras nos dure será eterno, corazón’…  y la vida es la cosa más divina que existe...

Parte 2 La historia de terror.

Él: -¿Dónde estás? ¿Por qué no contestas rápido? ¡Escucho la voz de otro pendejo ahí!

Ella: No amor, es un equis que iba caminando por ahí… ¡y no me estés reclamando si ya me contaron que ayer saliste con aquella tal por cual!

Empieza la guerra. Terminator y Rambo se quedan cortos. Él le dice que quite esas fotos tan ‘vulgares’ del Facebook, que no se ponga esas falditas ni esos vestiditos en los que enseña “todo”, ella le revisa el BlackBerry cuando está dormido y encuentra lo que nunca quiso encontrar… él se despierta y se arma Troya.

La vida se va acortando en dos simples escenas bastante homogéneas de pequeñas peleas y gigantescas reconciliaciones, pasa más tiempo y las cosas se ponen al revés, el orgullo va tomando terreno, la pasión se desborda en celos y chantajes, el amor ahora está herido, cohibido y se esconde en el baúl de las cosas perdidas rogando por no ser encontrado.

Parte 3 El  Apocalipsis 

El final es eminente pero hay algo que los hace aferrarse, el miedo a estar solos, el terror a verse en los brazos de otro y por cobardía se refugian en el placer, convirtiendo la relación en una mueca de payaso triste con risas momentáneas.

A él no le importa lo que le diga ella, a ella cada vez le duele menos lo que el hace, ya no gritan, no hay insultos, ahora la indiferencia es la conquistadora, importadores de lágrimas y exportadores de besos en bocas ajenas, ya se hicieron el suficiente daño pa darse cuenta que es urgente un borrón y cuenta nueva.
Las gestiones de la despedida son más jodidas que el propio adiós…

Pasó el tiempo, se encuentran en aquel lugar, ambos de la mano de otra persona, se miran, se sonríen pues saben que quizás están repitiendo la misma historia con otro pendej@ diferente.

FIN.


Feliz Día del Amor en todas las formas. Y de la Amistad, por supuesto.

 Les comparto esta hermosa canción y video... que dice la verdad más descarada del amor aunque duela..

viernes, 3 de febrero de 2012

¿Realmente existen los amigos?


Y llegué a los deseados 21… y por primera vez en muchos años me la pasé bien… en realidad, este nuevo año me hizo reflexionar a cerca de las personas que forman parte de mi mundo imperfecto. Me di cuenta que en ocasiones he sido muy injusta con ellas… me alejé muchas veces de su cariño sincero e incondicional y me adentré en la vida de otros seres que en verdad no se ganaron mi confianza, al contrario me lastimaron mucho, pero como leí hace poco una cita en Twitter: “No hay que preocuparse por los tiempos difíciles, porque la mayoría de las lecciones que tenemos en la vida, vienen de cambios y errores”.

Si hubiese tenido un blog a los 15 años, probablemente todos mis posts hablarían de mis amigos y sus locuras, de cualquier supuesto amor de la vida, de mi primer borrachera con tres amigas  y de la cual todo el colegio se enteró… de mil cosas pues mi vida nunca ha sido aburrida, al menos no como ahora, que estoy sola en casa, sentada en un sofá, escuchando a la melancólica Adele, con el pelo mojado, con una terrible pereza pa escribir, con los ruidos sordos de esta mueca de capital y como único amigo mi celular que es testigo de mi soledad, pero ya sin dramas, hoy, a mis veintiún años, espero estar más madura y hablar de mis verdaderos amigos, los cuales si existen, ¡qué sorpresa! Y que no todos tienen, por eso y más me siento afortunada aunque esa misma fortuna es como un enorme arreglo floral que se mira lindo pero en el fondo tiene unas espinas peligrosas y algunas flores marchitas, pues como todo en la vida tiene algún negro en la sopa…

Y hablando de ‘negros’ hay uno en especial, se llama O.C.E. lo conocí en el colegio hace unos seis años más o menos, está completamente loco y lo digo literalmente, con sus constantes comentarios de ser un artista y sentirse frustrado por vivir en ese ‘horrible pueblo’ le está privando al mundo de ver su ‘belleza’ ese Negro es como esa sonrisa que sale aún cuando estoy en la peor de las desgracias…

Tres días antes de mi cumpleaños él, P.D.R. (mi mejor amiga, quien está un poco loca y tiene el carácter más especial del mundo) y yo teníamos pensado hacer algo juntos, antes de terminar las vacaciones, lo que yo no sabía es que ellos habían planeado celebrar el aniversario de mi natalicio sin que yo me diera cuenta, en fin a decir verdad no sospeché nada… pero saber que íbamos a estar juntos un fin de semana era fiesta total.

Eran como las 7:00 de la noche del sábado, el Negro y yo íbamos en camino hacia Becerra, lugar donde es originaria P.D.R. y donde nos estaba esperando muy desesperada por cierto...
Mientras cantábamos y gritábamos como locos ‘My happy ending’ de Avril Lavigne estaba pensando sobre todo en la parte de: you got your dumb friends… no en nadie en especial más que en mí y todos esos basuras que me han hecho daño, así sin avisar y a quema ropa le pregunté a O.C.E. no sin antes bajarle al volumen de la música:

 - ¿Vos crees que algún día nos enojemos tanto que nos dejemos de hablar y yo cuente tus secretos, vos los míos, y nos odiamos a muerte y guerra total, crees que eso sea posible?

-¿por qué crees eso? Respondió con otra pregunta.

-Solo contéstame, ¿crees que algún día se acabe nuestra amistad? -le resumí.

-Yo también estaba pensando eso el otro día, y si puede llegar a pasar si somos tontos y nos dejamos llevar por lo que digan o hagan otras personas, si vos estas segura que yo nunca te traicionaría pues yo pienso lo  mismo, nosotros no somos amigos, somos hermanos.

Y con esa respuesta fingí sentirme conforme y le dije: tenés toda la razón. Mientras le volvía a subir al estéreo y seguía perdiéndome en mis pensamientos.

Nunca me he puesto a dudar sobre el cariño que me tienen mis amigos, sé bien clasificar los verdaderos de los impostores sin crear rivalidades estúpidas, nadie es tan perfecto como para agradar a todo el mundo. Pero en mi mente siempre ha estado la frase que me dijo mi madre una vez: “En este mundo no hay amigos! Solo Dios y tus padres te pueden amar incondicionalmente” y no dudo ni un minuto de la veracidad de esas palabras, pero cuando alguien que no lleva tu sangre se llega a convertir en parte de tu familia, haces contar su significado, he aprendido a querer a mis amigos como si fuesen mis hermanos, a veces los odio cuando discutimos y me gustaría que se tropezaran si van caminando y si eso pasa me caigo también pero de la risa… me ha dolido cuando me han fallado y más cuando yo les he fallado pero en ellos conocí el perdón por muy humillante que parezca.

Nunca voy a olvidar ese verano en el que me enamoré sin querer del equivocado y todo lo que hacían ellos era escudar a mi corazón para que no me lo hicieran caca, aunque al principio no entendí con el tiempo  a regañadientes les di la razón.

Mi familia es la principal razón por la que me siento más orgullosa y bendecida en esta vida pero mis amigos son como ese plus de alegría que ocupan mis días grises como el de hoy...

PD. Feliz mes de la amistad... Ahh y también Feliz mes de los Pendejos, quiero hacerles un homenaje a ellos en el próximo post.
Ciao.....
Les dejo esta bella canción pa que la dediquen

jueves, 19 de enero de 2012

Entre tanta basura…



Mis noches fatídicas de insomnio han regresado. No tienen nombre y apellido como supone mi mejor amigo, mis desvelos van más allá de cualquier ‘sensación amorosa’, quizás tengo que hacer ejercicio para sentirme más relax en las noches, quizás es solo un desorden en mi ya atolondrado cerebro o quizás es una mentira lo último que acabo de escribir…

Por otro lado, quiero dispensarme por la forma un tanto despectiva del título de hoy, en realidad es un poquito más blanco y más cursi lo que quiero expresar, pero así como esos pensamientos que nos visitan por milésimas de segundos en el coco, así me vienen las palabras y si me gustan pueden significar todo y quizás en realidad no tienen nada que ver con el tema, juzgue usted.

Ya no quiero hablar de pendejos. Quiero ser más apacible con los hombres, que por más está decirlo tienen mi total respeto inclusive aquellos que no se lo merecen, pero ahora ante cada revolución nace una contra revolución y ante el feminismo  nació el nuevo machismo reforzado, donde algunos caballeros se sienten un poco ofendidos con esa frase de ‘TODOS LOS HOMBRES SON IGUALES’ y en efecto… todos son igual de valiosos y necesarios… (jajajaja… perdónenme si quedo como hipócrita tratando de ser amable) pero no quiero entrar en el debate de hombres y mujeres bla, bla, bla. Ellos por fin aceptan que no podrían vivir sin Ellas y Ellas saben que a pesar que pueden vivir sin Ellos son un poco útiles pa la soledad… (el sarcasmo también encierra la verdad)

Pero bueno, yo admiro a los hombres, pues en mi familia he conocido a los mejores, con mil defectos y quizás lejos de la perfección pero sin duda los mejores.

No pretendo criticar tampoco, ni creo en la sagrada palabra de pagar justos por pecadores, siempre existe la excepción, no siempre se compra el boleto de la mala suerte, para cada uno existe el boleto premiado.
Y entre tanta basura que abunda en la calle están los hombres nocivos para la salud, también podemos encontrar a los que medio sirven y los que son totalmente inservibles… pero no todo es tragedia en la vida, fracaso es igual que decir, una mala decisión, una pésima elección.

Entre la basura que quizás acumules en tu vida, ya tengas 34, 21 o 56 siempre llegará como un golpe del destino por muy cursi que suene, la persona indicada que encaje bien en tu vida, y los ojos se podrán confundir mil veces si la vanidad y el ego son más fuertes que la razón, la inteligencia y el amor no están divorciados ¿quién dijo? Es bueno recordar que no siempre lo que se ve bien, tiene buen sabor y no hay que ser millonario para tener buen gusto.

Aquí no hay secretos ni claves para el éxito eso es bullshit como dicen los gringos, todo está en saber utilizar la inteligencia que solamente te da la experiencia para saber elegir lo que en verdad te conviene y desechar lo que te hace daño. Seleccionar y clasificar la basura no es tarea tan sencilla, ojo que aquí no vale el reciclaje, lo que tiras no se recoge jamás.

Puedo mentir y decir que encontré mi boleto premiado, puedo ser optimista y decir que quizás lo encontré pero esta un poco lejos, y puedo ser sincera y decir que quizás no está conmigo por tonta y porque estuve un poco ocupada y entretenida en la basura…

Y no quiero que seas mi premio porque te merezco o porque sos lo que queda al final del camino, simplemente te considero un pasaje a la felicidad porque me gustan tus labios, me dedicas canciones, me ves ridícula y aun así te reís conmigo, me ves despeinada y aún así te parezco bonita, (adorable mentiroso), has visto mis errores, pero crees en mí, y me seguiste queriendo aun cuando yo estaba con otro pend….. ahora toca probar mi astucia y salvaguardar los pedazos que quedaron de mi corazón pa entregártelos y si lo reparas y lo dejas como nuevo, te prometo será todo tuyo, como dice el flaco de Ubeda, mi Sabina de mis soledades: si me quieres querer voy a dejarme querer, si me quieres odiar (¡al carajo!) no me tengas piedad…

Hasta pronto.

viernes, 13 de enero de 2012


Sin remordimientos.

Enero 2012

Es viernes 13, son las cinco y media de la tarde y no me he bañado. Nunca he estado de acuerdo con que la  falta de higiene es cualidad exclusiva de la vida bohemia pero hoy, literalmente no tengo ganas de nada. Como si me da hambre, voy al baño si me dan ganas, contesto el celular solo si es alguien importante, hoy quiero celebrar que he vuelto a escribir con esa magia desalmada de la inspiración, si, esa puta que solo puede originar el dolor.

“Este año se acaba el mundo”, pobres ilusos, ni que Dios estuviera tan de buenas para acabar con nosotros tan pronto, siempre tratando de buscar el camino fácil, pues no. Morirse en estos tiempos sale más caro que vivir, no queda más que seguir revolcándote en el fango o en la cama de rosas dependiendo el estado de ánimo en que te encuentres.

Son tantas cosas que quiero decir, gritar, llorar, mi mente es una montaña rusa y mi demencia cada vez me preocupa más, al diablo la inspiración, estas son las ganas de liberar mi ego y de depurar tanta mierda que he acumulado los últimos meses en esta cabeza loca.

Hablando de mi ego, comenzaré hablando de lo más importante y lo más despreciable: el AMOR…

Víctima eterna de un orgullo hipócrita le decía al mundo y le decía a mi misma que no me enamoré otra vez, que fue algo físico, algo que estuvo destinado a concluir justo antes de empezar, qué va! Yo nunca me enamoraría de “alguien así”, de un ser simple, de un borracho machista, jamás! Lo mio es el hombre perfecto, el poeta, el que derrite con los versos, el que sabe de política e historia, el que me hace sentir una reina, ese que todavía sigo esperando.

Pues si… como dice el maestro, en el amor siempre se escupe hacia arriba, me enamoré de un pendejo y de todo lo que nunca soñé, quizás consciente quizás un accidente pero pasó y así como la vida hay cosas que simplemente suceden y al carajo los fracasos, es el destino quien se lleva el mérito de tus sonrisas y tus quebrantos.

Tampoco pretendo culpar, a decir verdad, me dan asco los reproches y arrepentirse es de cobardes, no me arrepiento ni un tan solo segundo que viví al lado de mi cavernícola, al contrario cada rosa sumo otro punto a mis buenos recuerdos a los mejores diría yo, y cada espina que hurgó la herida solo me deja más experiencia o al menos es lo que espero.

Esa manía de los escritores de contar su vida en metáforas me da mucha risa, quizás lo hacen inconscientes a veces pero el ego y la vanidad de los artistas es tan grande que quieren contar y expresar todo aunque no se los pregunten, aunque no se los pidan. 

Yo no pretendo formar parte del patrón, de hecho me cuesta trabajo llamarme a mi misma ‘escritora’ pero considerando que aunque sea una o dos personas leerá este post procuraré omitir detalles y datos que están de más y que no creo les interesaría saber y de antemano disculpas si mi jactancia dice algo de más.

Siempre trato de seguir el consejo de un amigo escritor guatemalteco que me decía: vomita todo, sin frenos, hasta que te quedes sin palabras, sin aliento… escribir no es fácil como creen algunos, es un trabajo arduo como cualquier otro, hay un desgaste emocional severo, también la mente ocupa descanso y vacaciones, para eso existen los libros, la música, el sexo, los paisajes, en fin.

Faltan diez días para cumplir la mayoría de edad, y en mi conciencia sigo creyendo que tengo 15, me veo huérfana, miedosa, inocente con unas ganas terribles de cumplir 21 y ser independiente, pues bien, tengo 21 no soy independiente a mi desgracia o fortuna, no quiero ser mayor ni quiero tener 15 pero con las ganas violentas de querer conocer la madurez y mandar por el caño el miedo.



No me gusta hacer propósitos de año nuevo que no cumpliré, creo que cada día es una nueva oportunidad que por cierto desaprovecho muy a menudo. Pero mi mayor meta es dejar de hablar de mis sueños y empezar por cumplirlos, y ya estoy empezando, nunca terminaré de entender por qué si escribir me da tanta alegría no intento escribir a diario; una respuesta inteligente sería que quizás se volvería una rutina y terminaría odiándolo, quizás esa es una paradoja del matrimonio, cuando le vez la cara todos los días a tu ser amado se vuelve una costumbre no un deseo, por eso hay más abogados felices de ganar dinero divorciando pendejos.

(Disculpen si digo mucho la palabra pendejo, he escuchado un poco al maestro Cabral.)

He de confesar que en mi mesa me acompaña una servilleta, que pensé me sería útil pa remover los mocos y el agua que sacan los ojos cuando el alma esta hecha mierda, pero a decir verdad, más que tristeza tengo una especie de paz revuelta con nostalgia de la buena… 

Todo apunta a que este año será duro, dicen los economistas, los analistas políticos y los Mayas y creo que estos últimos son las más optimistas pero mi fe me mantiene de pie y FE se llama mi familia y El de Arriba, mis amigos, mis buenos amigos y ese amor loco que esta listo pa irse con otro hijueputa  que no me importa que tenga cara bonita o la cartera gruesa, me interesa que tenga la cabeza llena, y la gran certeza de entregarme su amor para la vida entera.

Feliz 2012 y gracias por lelerme.
Liz

martes, 4 de octubre de 2011

La resaca de aquel amor...

Es casi igual o peor la cara de ‘qué sucedió aquí’ después de una noche loca de parranda, fiesta, alcohol, besos, sordera y risas por montón… así cuando se termina con un romance tan apasionado que comienza tal cual como el emborrachamiento, con la seducción de lo prohibido, con la certeza de un goce seguro, de un entretenimiento sin fronteras, de una felicidad momentánea, quién piensa en resacas, quién carajos piensa que le van a romper el corazón, sin embargo seguimos en la fiesta y nos seguimos enamorando sin pensar en las consecuencias.
No me refiero a que tomar bebidas alcohólicas sea tan malo como enamorarse, claro que no, si bebiste mucho el viernes en la noche, la ‘goma’ moral solo te durará el sábado en el día y en la noche ya estás listo para volver a las andadas, en el amor nunca se sabe cuánto tiempo pasarán las culpas, las lagunas mentales, los golpes en el pecho y las lágrimas amargas, no es lo mismo expirar por los poros el aroma embriagante de otra persona, que expirar por los mismo el sabor embriagante del vodka, el primero quizás te dure para toda la vida, el segundo dura lo que dura una ducha bien fría.

 Nunca será lo mismo torturar a tu pobre hígado con esas quince malditas cervezas que masacrar a tu pobre corazón con ese par de cabrones, es relativo pero no es lo mismo.
Por eso entiendo a los borrachos pero no celebro lo que hacen. Dicen por ahí que el alcohol sana las heridas del cuerpo y ayuda a disimular un poco las del alma. Paradójico peo puede ser verdad.

Lo cierto es que cuando despiertas del sueño y te das de getas contra el piso, mareado totalmente con la cabeza del tamaño de un meteorito y con amnesia temporal te arrepientes de todo hasta de haber sido el esperma más rápido, lo mismo es cuando bebes, lo mismo es cuando te enamoras… otra vez, aún sabiendo bien lo que pasará cuando a Cupido se le da la gana de irse a orinar las gardenias de su abuela y te deja volando sin alas y lo mismo cuando el cantinero se niega a servirte otro shot de tequila, ‘se acabaron las coronas, no más vodka, váyase a dormir’ pero ahí seguimos a pesar de las advertencias, a pesar que nos dejaron solos… queremos seguir y seguir hasta el final…

Maldito amor, maldito alcohol, ¿qué hicieron los bohemios para merecer doble castigo y doble fortuna?
Hace unos 8 meses, más o menos, me creí por un instante Clementina Suárez, un poco Pablo Neruda, José Alfredo Jiménez y Donal Trump, me fui al super más cercano, fui al departamento de vinos y me compré uno bien caro, cosecha del ochenta y tanto… la pasión de Clemen la entiendo, el romanticismo de Neruda pues también, y las ganas de escribir bien hight de José Alfredo pues también entiendo, pero ya creerme Trump y gastarme mis pocos ahorros en un vino simplemente nunca lograré entender dónde tenía mis buenas ideas esa noche, mi razonamiento simplemente me traicionó.

Ya en casa, busqué una copa dizque pa tomarme el vino. Empieza la primera: delicioso, exquisito, un verdadero placer… y me siento frente al computador. No logro escribir nada. Y me concentro en saborear el vino.
Segunda copa: ummm… por qué es tan rico el vino, es como un buen beso, te deja con ganas de más… quiero otra copa.
A la tercera copa empiezo con la primera línea: “El amor es una mierda.” Bueno… no me convence la primera oración, aunque era una afirmación vulgar no dejaba de ser honesta.

Borré lo que escribí y entre esperar a que se me encendiera otra vez el foco, me decidí por la cuarta deliciosa copa de vino. Ya mis ideas cambiaban un poco: “El amor es la mejor mierda que su pudo inventar.” La verdad no me siento orgullosa de esa frase, ni creo que trascienda por los años, o que vaya algún día grabada en una tarjeta de amor para el día de San Valentín, yo solo quería sentirme un poco bohemia, escribir con alcohol en mis venas, con mi garganta tibia y mi mis manos humeantes y mi cabeza a mil por hora.

Es la quinta, la sexta copa, la botella va por la mitad. No hay nadie en casa y es sábado por la tarde, me dan ganas de llamar a alguien, pero no pienso en ningún hombre, llamo a mi mejor amiga ‘Pamela’ le digo: estoy borracha y sola, vení acompañe. ‘Estas loca’ me dice y se echa a reír. La muy perra prefirió sus estudios que mi agonía y mi fastuosa soledad… amistades….pensé en llamar a alguien más, esta vez si era un caballero del zodiaco. El que me traía por la calle de la amargura y el que me había inspirado una novela completa, el Apolo perfecto.

-Hola, ¿cómo está? Le dije con mi sonrisita más coqueta.
-Hola, princesa, ¿cómo te va?- respondió con su bella y sínica voz.
Le hice ver entre indirectas y señas que lo quería ver, que estaba tomando y estaba full inspirada gracias a él, que de igual manera estaba más jodida que un mendigo en enero… noté su distancia y sus elogios ya no eran los mismos, pero me tranquilizó cuando me dijo: “me encantaría leer lo que has escrito, seguro está muy bello, pero no creo que más bello que tú..” me alegré tanto por el piropo y me avergoncé tanto por mi obra literaria en toda esa hora.. –El amor es la mejor mierda que se pudo inventar- Bravísimo. Novel de literatura para vos, Lizbeth.

Soy un fraude como escritora, me dije, mejor me dedico a ser borracha. Y me pase toda la tarde bebiendo de poco en poco la botella de vino y mis ahorros del mes. Logrando que me bajara todo el sueño de mis noches de insomnio… un sábado dormida a las 8, con el computador en el escritorio, mi celular sin llamadas perdidas ni encontradas, me dormí con la vil certeza que no servía de bohemia, sirvo de aprendiz de escritora y de amante del amor, admiradora de lo complicado y lo extraño, ese día aprendí mucho y la lección me la guardo aunque está de más decirla.

Al día siguiente no tuve resaca, creo que el vino no produce resaca, a Dios gracias… pero si me quedé incómoda por la llamada que hice y por la frase que escribí, sin embargo no me he arrepentido nunca de lo que hice enamorada o lo que hice borracha, si te llamé diciéndote algún día que te amo y que fuiste y serás el amor de mi vida, créeme aunque sepas que sea mentira, pues fue lo que sentía en ese preciso momento, no le pares bola a los vodkas que tomé o los cocteles de nostalgia y recuerdos que me receté, mis impulsos realmente son muy sinceros.

Y esto no fue un debate sobre, alcohol, letras y amor, pues de los tres elijo al último, que si bien es el más cabrón también puede ser el más generoso y el mejor estimulante de felicidad que puedas encontrar… ojalá hubiesen traficantes de amor, en vez de armas hubiesen besos… pero bueno… ya voy para otro lado y eso que no estoy tomando.

Hoy ya desperté de mi borrachera de ese amor, y aún tengo secuelas. Me estoy hidratando, saboreando mis propias lágrimas, dejando que pase el dolor que por momentos se acentúa, dejando el orgullo a un lado y llamando un poco a mi razón que anda más jodida que nunca, y a pesar de todo solo espero que llegue otro verano o llegue la navidad y aprovechar cualquier momento para volverme a embriagar, ¡qué más da! Para ganarse la lotería hay que comprar el billete, nunca sabes cuál será el premiado, entonces me limito a decir, tengan cuidado con le bebida, no tengan frenos para amar.