domingo, 4 de marzo de 2012

HOMOSEXUAL


De niña crecí creyendo que la homosexualidad era una enfermedad mental, algo atípico o quizás un castigo de Dios para los padres despóticos y machistas.

Quizás era tan boba o tan ingenua que creía en todo lo que me decían en la escuela, en la Iglesia, en mi propia casa y en el barrio. Estaba segura de lo “abominable” de la palabra homosexual, sin embargo no sabía distinguir muy bien quienes eran homosexuales.

Mi compañero de la escuela en tercer grado, tenemos la misma edad, unos ocho años, apenas, es frágil, quejumbroso, llora todo el tiempo sobre todo cuando los patanes de la clase le dicen mariquita, mujercita, culerito. (La crueldad de los niños es tan insolente) pero no lo considero homosexual, quizás porque lo conozco, le tengo aprecio pero dentro de mi inocencia de ochos años tengo la certeza que no es gay, aunque sea más sofisticado y vanidoso que yo no me lo imagino en el infierno ni en un hospital psiquiátrico.

Tampoco creí en los rumores que decían que el Sacerdote de mi Iglesia era gay, cuando tenía unos 10 años, escuché los comentarios de las amigas de mi abuela, “dicen que los encontraron juntos en la cama, al padre y a su cursillista, que barbaridad” comentaban las dos señoras con una biblia en la mano. Aquello que escuché me pareció realmente deleznable, aun así luego de pensarlo bien, no creí que fuese cierto, desde pequeña ya iba entendiendo el implacable veneno de los chismes y las intrigas. Tiempo después el supuesto padre homosexual se fue del pueblo, dejo el sacerdocio sabe Dios que es de su vida.

 Era una niña y siempre por creerme más lista de lo que realmente soy, creía que lo entendía todo, cuando en realidad me embarraba del fango de mi propia ignorancia…
No fue hasta en secundaria, quizás en mi último año, mi pensamiento había cambiado un poco, ya sabía distinguir quien era homosexual, por sus maneras y actitudes, pero mis cadenas mentales me impedían ver todavía la realidad.

A principios del 2006 había una película que causaba revuelo en todo el mundo. Se trataba de Brokeback Mountain o Secreto en la Montaña, una apasionada historia de amor entre dos vaqueros hombres, vi la película y me pareció muy buena, a veces creo que el cine influye tanto en mí como los libros.

En dos horas me di cuenta que todos tenemos esas cadenas que atan muy bien nuestra razón y nuestra capacidad de analizar nuestra realidad y las cosas incompresibles sin que estén las garras feroces de la religión, de los esquemas sociales y la más terrible: la propia ignorancia.

En tan poquito tiempo entendía más que lo que entendí toda mi vida a cerca de la homosexualidad.
La película no sería nada espectacular si se tratara de un hombre y una mujer, pero eran dos hombres aparentemente muy machos que se amaban con locura. ¿Y si es verdadero amor lo que sienten? ¿Por qué habría de llamarse eso un pecado? ¿Acaso Dios no es amor? Pensé y reflexione, tratando de aflojar un poco esas cadenas en mi mente.

Por cosas de la vida, cuando entré a la Universidad tenía deseos de estudiar Psicología pues siempre he sentido una fascinación por el cerebro humano y sus misterios, tiempo después descubrí que lo único que me hace sentir útil y plena es escribir, por eso cambié de carrera, pero en ningún momento lamento haber sacado varias clases de Psicología, pues aprendí mucho o eso espero.

Leí en un libro que en 1970 la Organización Mundial de la Salud había descartado la homosexualidad como una enfermedad mental. Pensé en mi compañerito de tercer grado al que le llamaban maricón. Pensé en el sacerdote picarito del pueblo, pensé en el travesti que se contonea al son de sus tacones por la peatonal, pensé en mis amigos y conocidos que son gays y no salen del closet aún.

Según varios teóricos, la homosexualidad puede derivarse de factores estrictamente sociales, como violación en la infancia, o la crianza demasiado mimada por parte de la madre, o por lo contrario la crianza demasiado estricta de un padre, con todo respeto a los teóricos sus propuestas me parecen absurdas y ridículas. Pueda que tengan algún sentido y en algunos casos se aplique muy bien a la realidad, pero mi percepción me dice otra cosa.

Todos en algún momento de nuestras vidas nos hemos preguntado si somos homosexuales, bisexuales, en algunos casos extremos asexuales, o algo parecido a lo que no está dentro de lo común, ojo que con esto no quiero decir que considero que sea anormal como lo tachan varias personas.

En fin no quiero adentrarme en el mundo de la genética o la biología o la psicología que a decir verdad sé muy poco, mucho menos de lo que quisiera. No tengo que ser científica para hacer mis propios análisis aunque sean rústicos y poco convencionales, pero creo que no hay nada mejor como estudiar nuestra propia mente.

Busqué dentro de mí para ver si había alguna pulsión sexual o amoroso hacia otra mujer, aun estando consiente que me gustan los hombres. Y encontré dos cosas: primero, estoy segura que la mujer es mucho más atractiva y decorativa que el hombre, no me he puesto la camisa de feminista para decir esto pero creo que la mujer es más inteligente que los hombres y segundo, estoy cien porciento segura que no he sentido ningún apego romántico hacia ninguna mujer.

Soy heterosexual, y aunque una teoría algo loca y coherente a la vez diga que todos nacemos bisexuales, solo que algunos desarrollan más un lado que el otro, aun no he encontrado mi lado lésbico y sin sonar cruel o cínica he de admitir que me siento aliviada, no porque siga creyendo que es un castigo eterno del infierno o una patología mental, es porque sé lo mucho que sufren los homosexuales.

Son tantas historias, las vivo a diario, me las cuentan, las escucho y otras simplemente las observo.
Un día un buen amigo mío de la universidad me dijo llorando: yo no pedí ser así, yo no elegí ser gay. Y es verdad, nadie nos pregunta si queremos ser hombre o mujer, bonito o feo, poeta o matemático, pendejo o sabio, simplemente ya estamos predispuestos a ser lo que Dios quiere que seamos sino jamás hubiere permitido la existencia de los homosexuales;  a ver díganme cristianos católicos y evangélicos, ustedes dicen que Dios es perfecto y estamos hechos a su imagen y semejanza, entonces por qué será que permite tanta “imperfección”. Tan difícil es comprender para las personas que si la homosexualidad existe es porque Dios la creó.

El que mata es pecador, el que roba, el que miente también. Porque ellos fueron libres de elegirlo, nadie los obligó a pecar. Entonces, como puede caber tanta idiotez en la cabeza de un moralista para decir que un niño afeminado tiene que corregirse con mano dura para que en el futuro no sea un verdadero marica. Es repulsivo el pensamiento de algunas personas.

Entonces si me considero afortunada en el sentido de que sigo un esquema social, que me dice que tengo que casarme con un hombre y reproducirme, si soy honesta he de confesar que si, en efecto deseo lo que me dicta la vana tradición de la sociedad, y no es tanto que me sienta ‘dentro de lo establecido’ es que el miedo y la cobardía son jodidos, y no me imagino cuánto habría sufrido si hubiese nacido lesbiana.

Recuerdo que una vez una maestra de la escuela me llamó “marimacha” porque mis amigos todos en su mayoría eran varones, (y lo siguen siendo) me decía que yo debía de buscarme amigas mujeres, de usar maquillaje y peinarme más seguido, creo que nunca le tomé el consejo a esa vieja loca. Pero a lo que voy es como nos dicen desde pequeños qué tenemos que hacer y cómo debemos pensar, qué diferente sería si nos dijeran desde que somos bebés que hagamos lo que queramos, que somos libres de actuar siempre y cuando se tenga respeto por la gente sin importar su sexo, raza o religión.

La gente que sale del closet es muy valiente y admirable pero también entiendo a los que les da miedo hacerlo. Me conmueve mucho de ternura ver a padres de homosexuales cuando apoyan a sus hijos y me da tristeza ver cuando otros los rechazan, los desheredan… a veces imagino que tengo hijos y que uno me diga un día: mami soy gay o lesbiana. Sin duda no creo que sea fácil pero creo que me dolería más que un día me digan: mami maté a una persona.

Creo que como todo en la vida siempre hay un propósito para cada cosa. Siento mucho que algunas personas todavía sientan esas cadenas en el cerebro y no los juzgo de ignorantes pues yo algún día estuve ahí. Lo que se pide, se suplica es comprensión y prudencia ante las cosas que no podemos explicar.

Los homosexuales no son seres de otro planeta, han existido desde el origen de la humanidad y a lo largo de la historia les ha tocado sufrir mucho. Debemos celebrar el amor en todas sus formas. El negro se ama con la blanca. El japonés con la hindú, Carlos con Pedro y María con Estafania, tan simple y sencillo es comprender algo, nacemos para ser felices o al menos intentar serlo, no estamos pagando el karma de una vida pasada, la vida solo es una y sale muy caro vivirla sufriendo.

Si eres homosexual y saliste de tu closet interno te admiro mucho y te respeto, estoy segura que no fue fácil pues dentro de nosotros siempre está ese pequeño pendejito de la escuela que juzga y señala, nosotros somos nuestros jueces más crueles. No hay cosa más linda que aceptarse y amarse así mismo.

Pero si eres heterosexual y todavía estás atado y tu mente sigue cerrada te invito a que intentes ver a las personas con más respeto, pues es lo que somos ante todo: seres humanos. Ya verás como respetando y aceptando lo que no comprendes te hará ver y sentir bien. Serás un poco más feliz y ten por seguro que los demás también te respetarán.

lunes, 27 de febrero de 2012

Hola Amiga Hipocresía...


Son la 1:05 de la tarde en mi pueblo, mi querido pueblo donde la gente casi no es chismosa… pues bien, hace un sol abrasador, ya empieza a sentirse el aroma del verano. Voy del brazo de mi mejor amigo, como siempre riéndonos de cualquier estupidez, estamos en un centro comercial, el preferido por la mayoría para ir a tomar algo y refrescarse un poco de ese incómodo calor.

Nos sentamos en una banca al final de la plaza mientras saboreamos unas granitas de fruta que recién compró mi amigo.

Como siempre ando mi pelo suelto y despeinado, mi amigo me queda viendo como si le estorbase mi pobre cabello y me dice: “que charral, peinate”, poco me importan sus palabras burlistas pero un tanto sofocada por la temperatura de sus comentarios, me agarro el pelo con una cola.

Platicando sabe Dios que cosa, mi fregada miopía alcanza ver a una muchacha, de mi edad, nunca fue mi amiga, pero la conozco de años, fuimos a la misma escuela, nos graduamos en el mismo colegio, tiene el cabello rizado, piel oscura, de baja estatura, pero tiene una leve elegancia al vestirse y hablar, no es fea, tampoco es bonita, no la odio, pero haciendo honor a mi franqueza diré que más de una vez hice el intento de llevarme bien con ella. Misión Imposible IV.

En fin, la diviso, no le doy importancia y no le digo a mi amigo porque la plática está más interesante, pero como es de esperar, mi acompañante pareciera que tiene ojos atrás y cuando menos acuerdo le está haciendo señas para que se vaya donde estamos nosotros, ella me mira y en su cara se dibuja una sonrisa torcida, yo finjo ver a otra persona, mi amigo le insiste y la llama por su nombre, ella un tanto comprometida se dirige hacia nosotros, yo pellizco a mi amigo, él me dice sonriendo “comportate” yo sonrío también y lo pellizco otra vez pero más fuerte.

-Hola, ¿cómo estas? – Me dice después que intercambiamos un beso en la mejilla.
-Bien! Tiempos sin verte. – le contesto con mi sonrisa forzada.
-Estás más delgada.- Miente.
- Y vos qué guapa estás.- miento también.

Y luego sin más farsas que decir apartamos la mirada y ella se pone a platicar con mi amigo, que también es amigo de ella, mientras yo finjo que alguien me manda mensajes a mi celular. Me siento incómoda. La miro de la cabeza a los pies. La observo como habla. No me gusta como se ríe. No me gusta saber que no nos caemos bien. Me acuerdo de la escuela, del colegio, siempre se creyó la sabelotodo. Y lo peor del caso, le gustaba el mismo chavo que a mí. Dios, no la soporto, pensaba. Mientras me volvía a sumergir en mi teléfono.

Por fin se va, y nos despedimos de beso pero ninguna hace sonar los labios, fue tan chistoso como fatigoso. Se dio la vuelta, mi amigo me queda viendo con la sonrisa más burlona que tiene y yo le advierto: cerra el pico. Se ríe de mí. Ambos nos reímos.

Soy una hipócrita, le dije. ¿Qué pasaría si las personas dijeran lo que piensan de los demás, aunque no sea nada agradable? Qué reacción hubiese tomado ella si en vez de saludarla le pongo cara de perro y le digo: a mi ni me hables, nunca te he caído bien, me criticas con tus amigas, alguna vez me habrás dicho “zorra” porque el tonto aquel del colegio se besaba conmigo y no con vos, no me gusta tu pelo, no me gusta que seas mentirosa, odio decirte que no te odio y odio más decirte que no puedo hacerlo, simplemente no me caes bien, tengo calor, mi granita se derrite y no te quiero saludar; me siento una perra por decirte esto pero es la verdad.

Me imagino su reacción. Pero si ella también quisiera decirme en la cara lo que piensa de mí, dudo mucho que sean cosas bonitas y estaría en todo su derecho de hacerlo.

Soy temperamental gracias a mi madre, soy muy expresiva gracias a mi padre y soy sincera gracias a Dios. Pero eso no significa que tenga la licencia y la libertad para hacer sentir mal a alguien con mis palabras, prefiero pecar de hipócrita y no de cínica.

Hay personas en la vida que no tienen que hacer mucho para caer en la punta del hígado a los demás. Si es verdad, ella no me agrada, también es cierto que no me ha hecho ningún daño, ni tengo razones para odiarla, y no ganaría nada en hacerlo. Por eso ahorrarme varios insultos que en realidad están fuera de lugar no significa tanto ser hipócrita sino también ser prudente, mostrar clase y educación aunque mucho me cueste…

Pero volviendo a mi amigo, me encantó su respuesta: no es gran pecado ser hipócrita, pero como todo en la vida, hay ciertos niveles. Hay gente que realmente se pasa, primero te ven, te saludan, te abrazan, te halagan, se dan la vuelta, se ríen, comentan, envenenan con chismes e inventos, luego te vuelven a ver y el ciclo se repite.

Y he caído en la reflexión que para tener equilibrio y paz en la vida se debe ser prudente, hay que educar la lengua y domar los pensamientos negativos sobre alguien. Es de humanos sentir apatía por algo o alguien pero es de sabios aprender a aceptar las cosas como son y no como queremos que sean.

No creo que algún día ella y yo lleguemos a ser amigas, creo es cuestión de compatibilidad. Pero tampoco será justo decirle al mundo que es una mala persona e inventar cualquier estupidez sobre ella.

Cuando la vuelva a ver, no le voy a sonreír sin ganas, ni la voy a balear a morir con mis ojos. Simplemente la voy a saludar, no le voy a decir mentiras sobre su ropa o si está fea o bonita. Solo la voy a saludar. ¿Qué si soy hipócrita? No sé. Pero mantendré el nivel de mi hipocresía al mínimo, y elevaré el de la prudencia.

Saludos, sé que vas a leer esto. 

domingo, 19 de febrero de 2012

Me gusta...


Me gustan los domingos por la tarde en mi casa, me gusta ver mi cuarto desordenado y que aun así se vea bien (aunque mi madre piense lo contrario), me gusta el olor de mi pelo recién lavado.

Me gusta comer tapado olanchano y fresco de tamarindo con poco hielo, me gusta ver a mis amigos, que cada vez son menos, me gusta pelear cuando estoy aburrida pero prefiero amar y hacer reír a los que están jodidos (ojalá alguien hiciera lo mismo por mí).

Me gusta disfrutar el paisaje de un atardecer aunque me digan cursi o ridícula, también me encanta como se ven los cerros en la noche cuando se incendian en el verano, aunque me digan sádica.

Me gusta hacer lo que quiero, lo que me gusta, aunque después me arrepienta, hago lo que siento en ese momento, digo lo que pienso aunque lastime, me gusta más que he aprendido a escuchar y a no juzgar más de la cuenta.

Me gusta ser vanidosa y ser desaliñada con la misma intensidad. Me gusta cuando me piropea alguien guapo y elegante y no un albañil o busero. Me gusta sentirme libre cuando no quiero hacer nada, ni siquiera bañarme o salir de la cama hasta al medio día.

Me gusta leer a autores inteligentes aunque después me diga a mi misma con envida: mierda, qué imaginación de jodido/a. Me gusta escribir mis secretos para no olvidarlos ni deformarlos con el tiempo.

Me gusta sentir este vacío y esta soledad que hoy tengo para saborear y darle matices a mi dolor para poder crear y describir lo que a muchos les cuesta expresar.

Me gusta saber que él me extraña y que se refugia en su orgullo mediocre, me gusta que hable mal de mí con sus amigos cuando está borracho y después en su cama, mire mis fotos, piense en mis besos e intente llamarme. Me gusta colgarle el teléfono, me gusta ignorarlo y hacerlo sufrir, aunque después cago mi orgullo y sea yo quien lo llame.

 Me gusta hacer lo que deseo y no sentirme culpable.

Me gusta el café que me estoy tomando ahorita y el rostro del niño que estoy viendo en los brazos de su madre, me gusta ver a mi familia feliz aunque sea por un rato. Me gusta saber que todo tiene un fin.

Me gustan mis piernas y me gusta enseñarlas, me gusta mi pelo despeinado, me gusta como se ve mi cuerpo desnudo. Me gusta besar y que me besen con ganas, me gusta sentirme amada.

Me gusta sentirme mal de vez en cuando, me gusta el sabor de la aflicción compartida. Me gusta el Karma porque ya me ha sacado varias facturas y las sigo pagando. Me gusta el perdón pero no el olvido.

Me gustan las cervezas aunque mi madre no lo sepa, me gustan las fotos, los hombres, los perfumes y los libros.

Me gusta saber que tengo un buen amigo, me gusta saber que puede ser buena amiga.

Me gusta reírme cuando alguien se tropieza, me gusta cuando no niegan que se tiraron un pedo y no piden perdón por ello.

Me gusta escuchar una canción y acordarme de ese preciso momento en que fui muy feliz, me gusta remover el pasado.

Me gusta tener amigos y amigas gays pues aprendo mucho de ellos.

Me gustan los discursos de Hugo Chávez aunque sean solo palabras, me gusta en secreto Barak Obama, me gusta ver Keeping Up with the Kardashians aunque critique la televisión chatarra. Me gustan las buenas películas.

Me gusta comer...


Me gusta ser joven, me gusta esta vida, me gusta vivirla, por Dios que es verdad, por muy perra que sea a veces es una dulzura también.

Me gusta ver mi cara en el espejo después de llorar, se ve mucho mejor que cuando rio demasiado, a demás las lágrimas limpian el rostro y las carcajadas lo arrugan. Prefiero llorar.

Hoy me gusta todo aunque esté descontenta e infeliz. Me gusta saber que a pesar que hoy son días grises no pierdo mi fea sonrisa, no pierdo mi idolatría hacia el dios del amor ni la fe en mi misma, hoy me gusta sentirme orgullosa de mi misma aunque a veces me deteste con sincero odio, hoy me encanta la idea de vivir en este mundo aunque digan mis primos los mayas que pronto se acaba.

Hasta siempre.

lunes, 13 de febrero de 2012

Será Eterno Mientras Nos Duré, Corazón…



Y llegó el 14 de febrero. Confieso y no por ser aguafiestas que se me hace la forma más tonta de gastar dinero a lo pendejo comprando aquellos cuantiosos regalos y enormes arreglos florales que duran dos días, aunque pensándolo bien, no habría fuerza en este mundo que me hiciera rechazar un regalo así, es solo que los considero realmente innecesarios, los detalles, los pequeños detalles, como dice la canción, son los importantes, y lo mejor del caso: no tiene que ser 14 de febrero para hacerlos. 

Me da ternura la gente que cree en San Valentín, digo ‘ternura’ (y sin sarcasmo) porque se escucha más bonito que ‘lástima’… pensarán quizás que estoy amargada o molesta con el mundo, pero no es así, la amargura dejémosla a los limones, pero sean comprensivos con mi persona, sería hipócrita si les digo que desmayo de la emoción con estas fechas y que hago el mismo show que hacen algunas ridículas cuando el bruto del novio gastó sus ahorros de la mesada en comprarle el peluche más grande de la tienda.

Y como hoy ando de buenas y como celebro que he tenido vida suficiente para amar, quiero contarles una historia que me contó alguien por ahí… les advierto que no estoy despotricando en contra de cupido, solo trato de usar mis lamentos con algo de buen humor, ojo que cualquier parecido con mi realidad es pura coincidencia…

Parte 1 El cuento soñado...

Él la conoce sin querer, le gusta pero no está seguro si la atracción es mutua. Que cabrón es el destino, se la encontró otra vez, esta vez más simpática y coqueta, le pide su número, la invita a salir, ella acepta, él sabe lo que quiere, ella ni se imagina lo que él quiere, él la besa, ella lo sigue besando y el cazador terminó casado.

A partir de esa noche, no pueden dejar de escribirse todo el día y hablarse en las noches, ella le cuenta las tragedias de su día en la universidad, él trata de parecer importante en las pláticas, ella pone las fotos más sensuales en Facebook para impactarlo, él la piropea y le dice ‘qué mujer más bella’ todo el tiempo, ella finge que le cree, los dos están locos, ella enseña los mensajes románticos de él a las amigas, él enseña las fotos sexys de ella a los amigos. Y el mundo es feliz hasta el momento.

Los dos se buscan, por magia o por calentura siempre están juntos, un buen día, él no resiste la idea que otros la persigan, ella odia que coquetee con cualquier ‘zorra’, él dice: quiero que seas solo mía, para toda la vida, ella cree lo primero y se ríe con lo segundo pero dice que si, se abrazan, se comen a besos,  ‘mientras nos dure será eterno, corazón’…  y la vida es la cosa más divina que existe...

Parte 2 La historia de terror.

Él: -¿Dónde estás? ¿Por qué no contestas rápido? ¡Escucho la voz de otro pendejo ahí!

Ella: No amor, es un equis que iba caminando por ahí… ¡y no me estés reclamando si ya me contaron que ayer saliste con aquella tal por cual!

Empieza la guerra. Terminator y Rambo se quedan cortos. Él le dice que quite esas fotos tan ‘vulgares’ del Facebook, que no se ponga esas falditas ni esos vestiditos en los que enseña “todo”, ella le revisa el BlackBerry cuando está dormido y encuentra lo que nunca quiso encontrar… él se despierta y se arma Troya.

La vida se va acortando en dos simples escenas bastante homogéneas de pequeñas peleas y gigantescas reconciliaciones, pasa más tiempo y las cosas se ponen al revés, el orgullo va tomando terreno, la pasión se desborda en celos y chantajes, el amor ahora está herido, cohibido y se esconde en el baúl de las cosas perdidas rogando por no ser encontrado.

Parte 3 El  Apocalipsis 

El final es eminente pero hay algo que los hace aferrarse, el miedo a estar solos, el terror a verse en los brazos de otro y por cobardía se refugian en el placer, convirtiendo la relación en una mueca de payaso triste con risas momentáneas.

A él no le importa lo que le diga ella, a ella cada vez le duele menos lo que el hace, ya no gritan, no hay insultos, ahora la indiferencia es la conquistadora, importadores de lágrimas y exportadores de besos en bocas ajenas, ya se hicieron el suficiente daño pa darse cuenta que es urgente un borrón y cuenta nueva.
Las gestiones de la despedida son más jodidas que el propio adiós…

Pasó el tiempo, se encuentran en aquel lugar, ambos de la mano de otra persona, se miran, se sonríen pues saben que quizás están repitiendo la misma historia con otro pendej@ diferente.

FIN.


Feliz Día del Amor en todas las formas. Y de la Amistad, por supuesto.

 Les comparto esta hermosa canción y video... que dice la verdad más descarada del amor aunque duela..

viernes, 3 de febrero de 2012

¿Realmente existen los amigos?


Y llegué a los deseados 21… y por primera vez en muchos años me la pasé bien… en realidad, este nuevo año me hizo reflexionar a cerca de las personas que forman parte de mi mundo imperfecto. Me di cuenta que en ocasiones he sido muy injusta con ellas… me alejé muchas veces de su cariño sincero e incondicional y me adentré en la vida de otros seres que en verdad no se ganaron mi confianza, al contrario me lastimaron mucho, pero como leí hace poco una cita en Twitter: “No hay que preocuparse por los tiempos difíciles, porque la mayoría de las lecciones que tenemos en la vida, vienen de cambios y errores”.

Si hubiese tenido un blog a los 15 años, probablemente todos mis posts hablarían de mis amigos y sus locuras, de cualquier supuesto amor de la vida, de mi primer borrachera con tres amigas  y de la cual todo el colegio se enteró… de mil cosas pues mi vida nunca ha sido aburrida, al menos no como ahora, que estoy sola en casa, sentada en un sofá, escuchando a la melancólica Adele, con el pelo mojado, con una terrible pereza pa escribir, con los ruidos sordos de esta mueca de capital y como único amigo mi celular que es testigo de mi soledad, pero ya sin dramas, hoy, a mis veintiún años, espero estar más madura y hablar de mis verdaderos amigos, los cuales si existen, ¡qué sorpresa! Y que no todos tienen, por eso y más me siento afortunada aunque esa misma fortuna es como un enorme arreglo floral que se mira lindo pero en el fondo tiene unas espinas peligrosas y algunas flores marchitas, pues como todo en la vida tiene algún negro en la sopa…

Y hablando de ‘negros’ hay uno en especial, se llama O.C.E. lo conocí en el colegio hace unos seis años más o menos, está completamente loco y lo digo literalmente, con sus constantes comentarios de ser un artista y sentirse frustrado por vivir en ese ‘horrible pueblo’ le está privando al mundo de ver su ‘belleza’ ese Negro es como esa sonrisa que sale aún cuando estoy en la peor de las desgracias…

Tres días antes de mi cumpleaños él, P.D.R. (mi mejor amiga, quien está un poco loca y tiene el carácter más especial del mundo) y yo teníamos pensado hacer algo juntos, antes de terminar las vacaciones, lo que yo no sabía es que ellos habían planeado celebrar el aniversario de mi natalicio sin que yo me diera cuenta, en fin a decir verdad no sospeché nada… pero saber que íbamos a estar juntos un fin de semana era fiesta total.

Eran como las 7:00 de la noche del sábado, el Negro y yo íbamos en camino hacia Becerra, lugar donde es originaria P.D.R. y donde nos estaba esperando muy desesperada por cierto...
Mientras cantábamos y gritábamos como locos ‘My happy ending’ de Avril Lavigne estaba pensando sobre todo en la parte de: you got your dumb friends… no en nadie en especial más que en mí y todos esos basuras que me han hecho daño, así sin avisar y a quema ropa le pregunté a O.C.E. no sin antes bajarle al volumen de la música:

 - ¿Vos crees que algún día nos enojemos tanto que nos dejemos de hablar y yo cuente tus secretos, vos los míos, y nos odiamos a muerte y guerra total, crees que eso sea posible?

-¿por qué crees eso? Respondió con otra pregunta.

-Solo contéstame, ¿crees que algún día se acabe nuestra amistad? -le resumí.

-Yo también estaba pensando eso el otro día, y si puede llegar a pasar si somos tontos y nos dejamos llevar por lo que digan o hagan otras personas, si vos estas segura que yo nunca te traicionaría pues yo pienso lo  mismo, nosotros no somos amigos, somos hermanos.

Y con esa respuesta fingí sentirme conforme y le dije: tenés toda la razón. Mientras le volvía a subir al estéreo y seguía perdiéndome en mis pensamientos.

Nunca me he puesto a dudar sobre el cariño que me tienen mis amigos, sé bien clasificar los verdaderos de los impostores sin crear rivalidades estúpidas, nadie es tan perfecto como para agradar a todo el mundo. Pero en mi mente siempre ha estado la frase que me dijo mi madre una vez: “En este mundo no hay amigos! Solo Dios y tus padres te pueden amar incondicionalmente” y no dudo ni un minuto de la veracidad de esas palabras, pero cuando alguien que no lleva tu sangre se llega a convertir en parte de tu familia, haces contar su significado, he aprendido a querer a mis amigos como si fuesen mis hermanos, a veces los odio cuando discutimos y me gustaría que se tropezaran si van caminando y si eso pasa me caigo también pero de la risa… me ha dolido cuando me han fallado y más cuando yo les he fallado pero en ellos conocí el perdón por muy humillante que parezca.

Nunca voy a olvidar ese verano en el que me enamoré sin querer del equivocado y todo lo que hacían ellos era escudar a mi corazón para que no me lo hicieran caca, aunque al principio no entendí con el tiempo  a regañadientes les di la razón.

Mi familia es la principal razón por la que me siento más orgullosa y bendecida en esta vida pero mis amigos son como ese plus de alegría que ocupan mis días grises como el de hoy...

PD. Feliz mes de la amistad... Ahh y también Feliz mes de los Pendejos, quiero hacerles un homenaje a ellos en el próximo post.
Ciao.....
Les dejo esta bella canción pa que la dediquen

jueves, 19 de enero de 2012

Entre tanta basura…



Mis noches fatídicas de insomnio han regresado. No tienen nombre y apellido como supone mi mejor amigo, mis desvelos van más allá de cualquier ‘sensación amorosa’, quizás tengo que hacer ejercicio para sentirme más relax en las noches, quizás es solo un desorden en mi ya atolondrado cerebro o quizás es una mentira lo último que acabo de escribir…

Por otro lado, quiero dispensarme por la forma un tanto despectiva del título de hoy, en realidad es un poquito más blanco y más cursi lo que quiero expresar, pero así como esos pensamientos que nos visitan por milésimas de segundos en el coco, así me vienen las palabras y si me gustan pueden significar todo y quizás en realidad no tienen nada que ver con el tema, juzgue usted.

Ya no quiero hablar de pendejos. Quiero ser más apacible con los hombres, que por más está decirlo tienen mi total respeto inclusive aquellos que no se lo merecen, pero ahora ante cada revolución nace una contra revolución y ante el feminismo  nació el nuevo machismo reforzado, donde algunos caballeros se sienten un poco ofendidos con esa frase de ‘TODOS LOS HOMBRES SON IGUALES’ y en efecto… todos son igual de valiosos y necesarios… (jajajaja… perdónenme si quedo como hipócrita tratando de ser amable) pero no quiero entrar en el debate de hombres y mujeres bla, bla, bla. Ellos por fin aceptan que no podrían vivir sin Ellas y Ellas saben que a pesar que pueden vivir sin Ellos son un poco útiles pa la soledad… (el sarcasmo también encierra la verdad)

Pero bueno, yo admiro a los hombres, pues en mi familia he conocido a los mejores, con mil defectos y quizás lejos de la perfección pero sin duda los mejores.

No pretendo criticar tampoco, ni creo en la sagrada palabra de pagar justos por pecadores, siempre existe la excepción, no siempre se compra el boleto de la mala suerte, para cada uno existe el boleto premiado.
Y entre tanta basura que abunda en la calle están los hombres nocivos para la salud, también podemos encontrar a los que medio sirven y los que son totalmente inservibles… pero no todo es tragedia en la vida, fracaso es igual que decir, una mala decisión, una pésima elección.

Entre la basura que quizás acumules en tu vida, ya tengas 34, 21 o 56 siempre llegará como un golpe del destino por muy cursi que suene, la persona indicada que encaje bien en tu vida, y los ojos se podrán confundir mil veces si la vanidad y el ego son más fuertes que la razón, la inteligencia y el amor no están divorciados ¿quién dijo? Es bueno recordar que no siempre lo que se ve bien, tiene buen sabor y no hay que ser millonario para tener buen gusto.

Aquí no hay secretos ni claves para el éxito eso es bullshit como dicen los gringos, todo está en saber utilizar la inteligencia que solamente te da la experiencia para saber elegir lo que en verdad te conviene y desechar lo que te hace daño. Seleccionar y clasificar la basura no es tarea tan sencilla, ojo que aquí no vale el reciclaje, lo que tiras no se recoge jamás.

Puedo mentir y decir que encontré mi boleto premiado, puedo ser optimista y decir que quizás lo encontré pero esta un poco lejos, y puedo ser sincera y decir que quizás no está conmigo por tonta y porque estuve un poco ocupada y entretenida en la basura…

Y no quiero que seas mi premio porque te merezco o porque sos lo que queda al final del camino, simplemente te considero un pasaje a la felicidad porque me gustan tus labios, me dedicas canciones, me ves ridícula y aun así te reís conmigo, me ves despeinada y aún así te parezco bonita, (adorable mentiroso), has visto mis errores, pero crees en mí, y me seguiste queriendo aun cuando yo estaba con otro pend….. ahora toca probar mi astucia y salvaguardar los pedazos que quedaron de mi corazón pa entregártelos y si lo reparas y lo dejas como nuevo, te prometo será todo tuyo, como dice el flaco de Ubeda, mi Sabina de mis soledades: si me quieres querer voy a dejarme querer, si me quieres odiar (¡al carajo!) no me tengas piedad…

Hasta pronto.

viernes, 13 de enero de 2012


Sin remordimientos.

Enero 2012

Es viernes 13, son las cinco y media de la tarde y no me he bañado. Nunca he estado de acuerdo con que la  falta de higiene es cualidad exclusiva de la vida bohemia pero hoy, literalmente no tengo ganas de nada. Como si me da hambre, voy al baño si me dan ganas, contesto el celular solo si es alguien importante, hoy quiero celebrar que he vuelto a escribir con esa magia desalmada de la inspiración, si, esa puta que solo puede originar el dolor.

“Este año se acaba el mundo”, pobres ilusos, ni que Dios estuviera tan de buenas para acabar con nosotros tan pronto, siempre tratando de buscar el camino fácil, pues no. Morirse en estos tiempos sale más caro que vivir, no queda más que seguir revolcándote en el fango o en la cama de rosas dependiendo el estado de ánimo en que te encuentres.

Son tantas cosas que quiero decir, gritar, llorar, mi mente es una montaña rusa y mi demencia cada vez me preocupa más, al diablo la inspiración, estas son las ganas de liberar mi ego y de depurar tanta mierda que he acumulado los últimos meses en esta cabeza loca.

Hablando de mi ego, comenzaré hablando de lo más importante y lo más despreciable: el AMOR…

Víctima eterna de un orgullo hipócrita le decía al mundo y le decía a mi misma que no me enamoré otra vez, que fue algo físico, algo que estuvo destinado a concluir justo antes de empezar, qué va! Yo nunca me enamoraría de “alguien así”, de un ser simple, de un borracho machista, jamás! Lo mio es el hombre perfecto, el poeta, el que derrite con los versos, el que sabe de política e historia, el que me hace sentir una reina, ese que todavía sigo esperando.

Pues si… como dice el maestro, en el amor siempre se escupe hacia arriba, me enamoré de un pendejo y de todo lo que nunca soñé, quizás consciente quizás un accidente pero pasó y así como la vida hay cosas que simplemente suceden y al carajo los fracasos, es el destino quien se lleva el mérito de tus sonrisas y tus quebrantos.

Tampoco pretendo culpar, a decir verdad, me dan asco los reproches y arrepentirse es de cobardes, no me arrepiento ni un tan solo segundo que viví al lado de mi cavernícola, al contrario cada rosa sumo otro punto a mis buenos recuerdos a los mejores diría yo, y cada espina que hurgó la herida solo me deja más experiencia o al menos es lo que espero.

Esa manía de los escritores de contar su vida en metáforas me da mucha risa, quizás lo hacen inconscientes a veces pero el ego y la vanidad de los artistas es tan grande que quieren contar y expresar todo aunque no se los pregunten, aunque no se los pidan. 

Yo no pretendo formar parte del patrón, de hecho me cuesta trabajo llamarme a mi misma ‘escritora’ pero considerando que aunque sea una o dos personas leerá este post procuraré omitir detalles y datos que están de más y que no creo les interesaría saber y de antemano disculpas si mi jactancia dice algo de más.

Siempre trato de seguir el consejo de un amigo escritor guatemalteco que me decía: vomita todo, sin frenos, hasta que te quedes sin palabras, sin aliento… escribir no es fácil como creen algunos, es un trabajo arduo como cualquier otro, hay un desgaste emocional severo, también la mente ocupa descanso y vacaciones, para eso existen los libros, la música, el sexo, los paisajes, en fin.

Faltan diez días para cumplir la mayoría de edad, y en mi conciencia sigo creyendo que tengo 15, me veo huérfana, miedosa, inocente con unas ganas terribles de cumplir 21 y ser independiente, pues bien, tengo 21 no soy independiente a mi desgracia o fortuna, no quiero ser mayor ni quiero tener 15 pero con las ganas violentas de querer conocer la madurez y mandar por el caño el miedo.



No me gusta hacer propósitos de año nuevo que no cumpliré, creo que cada día es una nueva oportunidad que por cierto desaprovecho muy a menudo. Pero mi mayor meta es dejar de hablar de mis sueños y empezar por cumplirlos, y ya estoy empezando, nunca terminaré de entender por qué si escribir me da tanta alegría no intento escribir a diario; una respuesta inteligente sería que quizás se volvería una rutina y terminaría odiándolo, quizás esa es una paradoja del matrimonio, cuando le vez la cara todos los días a tu ser amado se vuelve una costumbre no un deseo, por eso hay más abogados felices de ganar dinero divorciando pendejos.

(Disculpen si digo mucho la palabra pendejo, he escuchado un poco al maestro Cabral.)

He de confesar que en mi mesa me acompaña una servilleta, que pensé me sería útil pa remover los mocos y el agua que sacan los ojos cuando el alma esta hecha mierda, pero a decir verdad, más que tristeza tengo una especie de paz revuelta con nostalgia de la buena… 

Todo apunta a que este año será duro, dicen los economistas, los analistas políticos y los Mayas y creo que estos últimos son las más optimistas pero mi fe me mantiene de pie y FE se llama mi familia y El de Arriba, mis amigos, mis buenos amigos y ese amor loco que esta listo pa irse con otro hijueputa  que no me importa que tenga cara bonita o la cartera gruesa, me interesa que tenga la cabeza llena, y la gran certeza de entregarme su amor para la vida entera.

Feliz 2012 y gracias por lelerme.
Liz